Que corra el Air B’n’b

Relatos (Plato fuerte)
Llegué con intención de echarme a dormir y antes de dar la luz me di cuenta de que no estaba solo en la habitación. Oí su respiración. Y lo oí revolverse en la cama -y digo «lo» porque por la respiración y el peso de un cuerpo sobre un colchón casi que uno puede saber el sexo, el tamaño y quizá la edad de una persona-. No estaba solo, eso estaba claro, así que no encendí la luz. Busqué la cama a tientas, en la oscuridad. Me desnudé como pude y me estiré en el colchón. «Es un hospedaje barato», me dije, consolándome. Pero a mí el respeto me puede. Así que ocupé mi parcela en el colchón, sin regalarme demasiado, e hice por respirar profundo, para dormirme. Ya nos…
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Patagonia

Microrrelatos (Primer plato)
De crío, imaginaba la Patagonia como un lugar utópico, casi inexistente, un lugar legendario situado geográficamente en los confines del mundo, allá donde habitaban bestias marinas increíbles y donde se acababa el mar y uno caía al vacío en caso de no virar la ruta. La verdad es que, una vez allí, uno comprueba que no hay nada sacado de una novela de fantasía. Si acaso, los paisajes. Para llegar a la población más cercana de la Patagonia argentina hay que pasar antes por la burocracia de la aduana chilena (intensiva, intransigente y lenta), para terminar arribando a un pueblecito de casas de planta baja, fachadas de madera y techos a dos aguas, que circunda el lateral derecho del lago Lácar, y que recibe el nombre de San Martín de…
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