Que corra el Air B’n’b

Relatos (Plato fuerte)
Llegué con intención de echarme a dormir y antes de dar la luz me di cuenta de que no estaba solo en la habitación. Oí su respiración. Y lo oí revolverse en la cama -y digo «lo» porque por la respiración y el peso de un cuerpo sobre un colchón casi que uno puede saber el sexo, el tamaño y quizá la edad de una persona-. No estaba solo, eso estaba claro, así que no encendí la luz. Busqué la cama a tientas, en la oscuridad. Me desnudé como pude y me estiré en el colchón. «Es un hospedaje barato», me dije, consolándome. Pero a mí el respeto me puede. Así que ocupé mi parcela en el colchón, sin regalarme demasiado, e hice por respirar profundo, para dormirme. Ya nos…
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