Mi ego y yo

Relatos (Plato fuerte)
Me estaba lavando la cara, cuando devolví la vista al espejo y yo ya no estaba allí. Es decir, mi imagen había desaparecido; ahí seguía el reflejo del cuarto de baño, los geles y el champú, las toallas, la cisterna… pero en lo tocante a mi persona era como si me encontrase en otra parte de la casa y no en el baño. Asustado, busqué instintivamente mis manos: todo seguía en su sitio. Mis brazos. Mis piernas. Mi barriga incipiente. Me alivió comprobar aquello. Pero en la superficie del cristal yo aún brillaba por mi ausencia. Sentí una extraña paz. Una ligereza de espíritu. Como si pesara menos. No sabría bien cómo decirlo. Mi desconcierto era razonable. Imagínate: Se me pasaron toda clase de ideas locas por la cabeza. Problemas…
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Instrucciones para dar de comer a un gato

Microrrelatos (Primer plato)
Piensa en esto, cuando te regalan un gato te regalan un pequeño infierno peludo, un calabozo hecho de maullidos, un supervisor de mirada inescrutable y cósmica. No te dan solamente un gato, procura darle una buena vida y esperamos que no se te escape, que su madre era una gata callejera y, como todo el mundo sabe, esas cosas van en los genes. No te regalan solamente una mascota, a la que reservarás un espacio en tu propia casa: «Aquí es donde te daré de beber y aquí donde te dejaré el pienso y los restos de mi comida, aquí donde dormirás y aquí, en esta caja con tierra, donde harás tus cosas de gato». Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben- un nuevo pedazo…
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