Crónicas playeras (III)

Microrrelatos (Primer plato)
Antonio, -un cliente-, es  un Poseidón venido a menos. A bastante menos. Si el dios del mar hubiera salido del agua y cambiado su tridente y su cola de pez por unas chanclas, pantalón corto y camisetas de propaganda que recubren su generosa panza, ese sería Antonio. Los bucles canosos y caóticos de su barba y de la cabellera que circunda su incipiente calvicie, como digo, le otorgan cierto aire de deidad. Antonio es un viejo conocido. Un cliente habitual de dos de los bares en los que he estado alistado como camarero. Pareciera un asunto kármico la omnipresencia de Antonio, pero hay una explicación más sencilla, una navaja de Ockham: Él hace una ronda diaria por todos los bares de este pequeño pueblo costero. No hay día que Antonio…
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Crónicas playeras (I)

Microrrelatos (Primer plato)
Venimos al mundo a desgastarnos y a dejar cierto brillo, cierto barniz en cada segundo de nuestro desgaste. Por eso acepté este trabajo de verano en una terraza frente al mar. Por eso, y porque necesito el dinero... Por mucha épica o mucha lírica que le imponga, sí, definitivamente es por el dinero. Algún día, el mundo dejará de ser tal cual es, y el dinero no será más que cifras sin sentido ni valor. Los billetes no serán más que papeles viejos con los que empapelaremos maceteros. Algún día. Puede que mis ojos no lo vean, pero ocurrirá. Las ruedas de mi premisa se desvían. Giro. Vuelvo a la carretera... No encuentro placer en recoger y limpiar vasos y platos con bebida y comida ajena. ¿Quién sí? Pero sí…
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