Free bird

Microrrelatos (Primer plato)
Cuando trabajaba en la fábrica de bizcochos, Juan Cafeína tenía dos problemas: La Dominatrix y la Santa. Ésos eran los nombres en clave con los que Claudio y él habían apodado a aquellas dos compañeras de trabajo. Lo hicieron así para que nadie supiera de quiénes estaban hablando. Aunque era una fábrica pequeña y no resultaba difícil de imaginar. De camino al trabajo, en ese trance de quince minutos en coche, mientras aquellos dos se arrancaban las legañas aún cuando el sol permanecía agazapado tras el horizonte, solían nombrarlas al punto de que debía escocerles el oído: -¿Con qué humor se habrá levantado hoy Dominatrix? -No lo sé. Espero que mejor que ayer. o -La Santa ayer me dijo que me sentaba bien el delantal. Que ella es ver a…
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