El personaje ciudad

Una ciudad puede ser un personaje de ficción. Un personaje un tanto pasivo, pero un personaje al fin y al cabo. Para empezar, las ciudades tienen un nombre. Puedes llamarlas, no acuden a la llamada. Pero puedes evocarlas. Puedes asomarte a tu ventana y gritar: ¡Granada, cómo te echo de menos! o ¡Madrid, eres una ciudad muy furcia! Porque ésa es otra, uno puede añorar una ciudad, o estar cabreado con una ciudad, o haber sido seducido por una ciudad o estar aburrido de una ciudad… lo mismo que con las personas.

Las ciudades, bien miradas, son parecidas a mujeres mayores que engordan y se retocan cada x años, y que nos crían y nos educan y nos convierten en lo que quiera que seamos cada uno. Una ciudad te determina. La ciudad te da la lengua y el acento. La ciudad es el papel sobre el que se imprime tu memoria.

Imagina la de sucesos ocurridos sobre el personaje ciudad. Una ciudad es una microfauna llena de historias salvajes. Tan importantes pueden ser los motivos por los que la ciudad fue bombardeada en 1937, como qué llevó a esa pareja a besarse escondidos en un portal del bulevar. Una ciudad está manchada de hechos y fue testigo de todo. Bien pensado, puede que una ciudad sea mejor narrador que personaje. Porque querer, lo que es querer algo, no sé qué puede querer una ciudad. Aparte de que dejen de mearla.

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