En el camino

Microrrelatos (Primer plato)
Hemos estado de viaje durante largo tiempo. Hollamos cumbres con las que nuestros pies no alcanzaron a soñar. Estas suelas cruzaron fronteras. Surcaron charcos y riachuelos. Surfearon la lluvia. Besaron el sagrado suelo del santuario de Pachacútec. Reposaron a bordo de trenes, autobuses y colectivos. Profanaron con terrones de barro el entablado de cuidadas cafeterías donde se hablaba en voz baja y se jugaba al ajedrez. Vagaron, tragando polvo, junto al arcén de esa vasta arteria, que es la Panamericana. Y sólo liberamos a nuestros pies para que supieran qué es sumergirse en las gélidas aguas del Pacífico. Anduvimos como animales fieles, junto a ellos, en una búsqueda que no parecía tener fin. Hicimos camino, que es lo importante. ¿A qué crees tú que se deben estas arrugas y estos…
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Patagonia

Microrrelatos (Primer plato)
De crío, imaginaba la Patagonia como un lugar utópico, casi inexistente, un lugar legendario situado geográficamente en los confines del mundo, allá donde habitaban bestias marinas increíbles y donde se acababa el mar y uno caía al vacío en caso de no virar la ruta. La verdad es que, una vez allí, uno comprueba que no hay nada sacado de una novela de fantasía. Si acaso, los paisajes. Para llegar a la población más cercana de la Patagonia argentina hay que pasar antes por la burocracia de la aduana chilena (intensiva, intransigente y lenta), para terminar arribando a un pueblecito de casas de planta baja, fachadas de madera y techos a dos aguas, que circunda el lateral derecho del lago Lácar, y que recibe el nombre de San Martín de…
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La niebla (remake casero sin permiso de Stephen King)

Microrrelatos (Primer plato)
[caption id="attachment_441" align="aligncenter" width="739"] Fotografía por Lana RZ (21/12/2015)[/caption]   Amanece el día después de las elecciones. Una espesa bruma desciende de las montañas. Aunque hay luz, no hay rastro del sol y el cielo, -si es que es el cielo lo que alcanzamos a ver-, está gris; gris niebla. Aparentemente, nada ha cambiado en la calle. Nunca parece que cambie nada en la calle. Ni tras las elecciones, ni tras el 15M, ni tras el 11S... Tal vez en otras ciudades, en otras calles, pero no en éstas. Por aquí pasa el cartero en su Vespa, como de costumbre. Y el anciano del perro. Y la señora mayor con su hijo retrasado que ya le saca tres cabezas. Aquí todo es normal, vaya. Abro la nevera con el codo.…
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Lo que este país se merece

Microrrelatos (Primer plato)
Laura entra al servicio de chicas después de un buen rato haciendo cola, cierra con pestillo y comprueba el estado del rímel y de la sombra de ojos en el espejo. También examina lo enrojecidos que están y la dilatación de sus pupilas. Sin mucho pensarlo, se abre la cremallera del chándal Adidas y se saca un gramo de coca de entre las tetas. Desanuda el alambre y abre la bolsita. La deja abierta sobre el lavabo. Saca el monedero de su bolso. Extrae una tarjeta de crédito del Banco Santander y escarba con ella en la montañita blanca. Aparta una porción y la esparce sobre el dispensador de papel higiénico. La aplasta. La machaca y la estira hasta darle forma de variz. Saca un billete de veinte, lo enrolla…
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La épica de un outlet

Diálogos (Aperitivos), Microrrelatos (Primer plato)
            —¿Tenéis alguna con la cara de Malcolm X o del Ché?            —¿El Ché? Ésas ya no se venden. Eso está más pasado de moda que mi abuela.             —¿Y con la imagen de Gandhi tenéis alguna?         —¿Gandhi? Pff. No. Lo más fácil es que te decidas entre la de Sheldon Cooper sacando la lengua a lo Einstein y la de Metanfetamina 100% Heisenberg. Ya no se lleva mucho lo de poner caras en las camisetas. Eso es muy de los noventa, ¿no?       —Es que estoy buscando algo para mi sobrino, que es muy revolucionario, ¿sabes? Tiene el Facebook lleno de cosas sobre la república y el 15M y no para de enviarme invitaciones para que firme contra la pesca de ballenas.             —Uy, sí, las ballenas.…
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El novísimo testamento

Microrrelatos (Primer plato)
Beat Nick decidió que escribiría una nueva Biblia. Un libro legendario, lleno de lecciones morales en cada capítulo, o en cada versículo. Un libro barnizado en sangre y violencia (que es como la sangre, pero de un tono más caoba). Un libro místico con el que los espirituales resolverían al fin  sus dudas sobre la existencia. Un libro del que habría más ejemplares pirata (mal fotocopiados y unidos por un lomo de anillas) que de ejemplares auténticos. Lo escribiría, lo escribiría. Sería ese libro que permitiría reconducir a las masas. Hacer ver a todo el que lo leyera que el capitalismo es anti ético per se. Que haría soñar a los lectores con monstruos marinos y magia alquímica. Un libro que arrojaría nuestro pensamiento a los abismos de la imaginación,…
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Ganapanes

Microrrelatos (Primer plato)
José Rafael de Parda es un joven escritor. O eso se dice a sí mismo: Joven escritor. Lo cierto es que el joven José Rafael sabe usar las palabras. Con dieciseis años envía un relato a un concurso y gana un acésit. A partir de ahí, le ocurre lo que a todo aspirante: se convence a sí mismo de que es un escritor y de que el mundo lo necesita. Por aquel entonces, escribe relatos que llegan a su cabeza como tempestades, sacudiéndolo. Se le acumulan los relatos en las libretas, en la Olivetti, más tarde en el Pentium. Manda relatos a concursos, a fanzines, hasta a revistas literarias de lengua inglesa, con la esperanza de ser traducido algún día, de ser descubierto fuera de su patria chica y de…
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Free bird

Microrrelatos (Primer plato)
Cuando trabajaba en la fábrica de bizcochos, Juan Cafeína tenía dos problemas: La Dominatrix y la Santa. Ésos eran los nombres en clave con los que Claudio y él habían apodado a aquellas dos compañeras de trabajo. Lo hicieron así para que nadie supiera de quiénes estaban hablando. Aunque era una fábrica pequeña y no resultaba difícil de imaginar. De camino al trabajo, en ese trance de quince minutos en coche, mientras aquellos dos se arrancaban las legañas aún cuando el sol permanecía agazapado tras el horizonte, solían nombrarlas al punto de que debía escocerles el oído: -¿Con qué humor se habrá levantado hoy Dominatrix? -No lo sé. Espero que mejor que ayer. o -La Santa ayer me dijo que me sentaba bien el delantal. Que ella es ver a…
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Tu cara en un cartel

Microrrelatos (Primer plato)
Nick aún recuerda esa tarde. Fue hace un par de años, así que no hay motivos para haberla olvidado tan pronto. Esa noche recitaba en un café cultural de Murcia, invitado por V.L., el maestro de ceremonias del ciclo poético, buen poeta, periodista y camarada en esto de lo literario. Caía la tarde, como todo cae arrastrado por la gravedad, y Nick corría por calle Platería, en busca de una copistería abierta. Eran días ajetreados. Estaba a punto de empezar a impartir unos talleres literarios en esa ciudad y se había desplazado allí unas horas antes del bolo para atar unos cuantos cabos sueltos. Nick recorría las callejuelas con prisa, porque lo normal en él era ir con prisas allá donde iba. A esa velocidad, en la que la visión…
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Black card

Microrrelatos (Primer plato)
Lunes por la mañana. Salgo a comprar pan para el desayuno y cruzo las callejuelas del barrio de clase obrera al que me he mudado. Aquí el aire huele a sudor avinagrado, a tabaco rancio y a especias morunas. Las fachadas piden a gritos una catarata de pintura. El cemento se alterna con el ladrillo visto. Las persianas lucen una sonrisa descolgada. Por lo demás, es un barrio "vivo". Siempre hay gente en la calle y hablan en alto y en varias lenguas. El barrio te habla, si pones las orejas y escuchas. A unos metros de la puerta de la panadería, encuentro una cartera abandonada, abierta en una "V" invertida, sobre un portal. Mi reacción es la de un súperhéroe. Me agacho y me la guardo en el bolsillo,…
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