Mi ego y yo

Relatos (Plato fuerte)
Me estaba lavando la cara, cuando devolví la vista al espejo y yo ya no estaba allí. Es decir, mi imagen había desaparecido; ahí seguía el reflejo del cuarto de baño, los geles y el champú, las toallas, la cisterna… pero en lo tocante a mi persona era como si me encontrase en otra parte de la casa y no en el baño. Asustado, busqué instintivamente mis manos: todo seguía en su sitio. Mis brazos. Mis piernas. Mi barriga incipiente. Me alivió comprobar aquello. Pero en la superficie del cristal yo aún brillaba por mi ausencia. Sentí una extraña paz. Una ligereza de espíritu. Como si pesara menos. No sabría bien cómo decirlo. Mi desconcierto era razonable. Imagínate: Se me pasaron toda clase de ideas locas por la cabeza. Problemas…
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