Fakir

Microrreflexiones (Entrantes)
Soy un embaucador de serpientes y en mis manos se observa que aún me pesa el amauterismo. Ésta, la víbora que llevo años tratando de domesticar, se llama literatura. El ritual es sencillo. En teoría. La serpiente está dentro de la cesta. Siempre. En cada cesta hay una serpiente. Ésta es la mía. La que me legaron. La que poseo (¿o es ella la que me posee?) desde la niñez. Como digo, la serpiente está ahí. Puede que no la veas. Está dormida. Muchos tienen a sus serpientes dormidas. Hibernan sin nada mejor que hacer. Yo llevo años tocando el instrumento. Intentando, no sólo despertar al animal que dormita, sino hacer que baile a mi compás para gusto y deleite de los que pasan y observan. No echéis monedas. No…
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